Archives for octubre 2013

Luna de recuerdos

La coma de plata
Que marca la pausa
En que miro al cielo
Y digo tu nombre

Y así se hará

“Sencillas son las preguntas de los sabios, dice el libro, pues ellas se responden con erudición.
Las de los niños, en cambio, se responden con ejemplo y corazón.

Cuídate entonces, de las dudas de los niños, pues sólo un hombre verdadero puede responderlas”
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Nadie naufraga dos veces

Pensé en cómo la vida, el destino, Dios o el nombre que uno quisiera darle a aquello que hilvana la línea de nuestras vidas, podía ensañarse con alguien de tal manera que su última sonrisa hubiera cumplido ya cincuenta años.

Ojos de botones

La abuela hacía muñecas de trapo y nosotros las vendíamos a los turistas en la plaza.
Secretamente esperábamos que, algún día, uno las comprara y nos las regalara.

Sobre la creación

Un escritor no debe forzar la aparición de un Fauno si lo que esconde el bloque de mármol es un Centauro.

Desayuno a la cama

Estiró la mano sin despertar del todo pero no lo encontró. Abrió los ojos y pestañó mientras se acostumbraban al sol de la mañana.
El vestido blanco se había caído de la silla; se levantó a recogerlo y sobre la mesita junto a la ventana vio la rosa pálida que había separado antes de tirar el ramo.
Escuchó cómo se abría la ducha y decidió levantarse tarde su primer día de casada; volvió a la cama.
Huele tan bien, pensó antes de dormirse con una sonrisa.
Él la encontró sobre su lado de la cama.

El encargo de la Pitia

Con movimiento seguro giró la taza boca abajo.
Esperamos un minuto; le sonreí en incómodo silencio.
Luego la volvió, miró la borra detenidamente y frunció el ceño.
Levantó la vista despacio, tragó saliva y dijo: No, por favor.
Era buena, eso la convertía en un peligro.
Disparé.

En el fondo del tío Cacho

Resulta que mis tíos tenían gallinas
Y tenían perro también
Pero el Roco vivía atado
Porque era malo
Entonces sólo ladraba
Pero no cuidaba
Y una medialuna de tierra había dejado
Frente a su cucha
Porque iba y venía
Iba y venía
Pero en verano no
Porque las chicharras llamaban al sol
Y el sol caía a plomo
Y capaz de dolerte la cabeza
Pero al Roco no
Porque se echaba en la sombra
Había Tacuaras
Y la sombra se iba moviendo
Y el Roco seguía la sombra
Y no ladraba
Porque el calor aplastaba el ladrido
Y las gallinas cacareaban a las seis
Porque más tarde les pesaba también
El sol que llamaban las chicharras
Y nosotros no queríamos
Pero sesteábamos igual
Porque en el oscuro se estaba fresco
Y de tardecita se sacaban las sillas
Para afuera se sacaban
Y se escuchaba la quiniela
Y uno iba en el vasco
Y se traía un helado
Los hacía el vasco
Con jugos y un escarbadientes
Y un gato quería comer las gallinas
Y se acercaba con cuidado
Y las gallinas nerviosas porque le sentían el olor
Cacareaban
Pero al gato tampoco le gustaba el sol
Y se movía de mañana
Cuando las gallinas cacareaban porque ponían
Eran de poner las canaritas
Había un gallo que te gritaba si pasabas cerca
Pla Pla Pla plá
Hacía con las alas en el pecho
Y kikirrikiii
Y te atropellaba
Pero estaba el alambrado
Y lo toreábamos
Pero un día se escapó
Y nos correteó
Casi hasta la cocina
Y la tía se reía
Porque el canarito era chiquito
Chiquito, pero compadrón
Y nos sacó altos del piso
Y el gato se metió por ese agujero
Que habían hecho las gallinas
Porque son de insistir
Las gallinas son de insistir
Y el tío justo salió
Porque las gallinas cacareaban
Pero distinto
Y el gato estaba adentro
Y el canarito le hacía frente
Pero el gato no tenía miedo que lo correteara
Pero le saltó el gallito
Y de la sorpresa el gato se asustó
Y cuando salió el tío Cacho estaba afuera
Con una bolsa de arpillera
Y lo agarró
¡Cómo se movía la bolsa de arpillera!
Y los ruidos que hacía el gato
Porque arañaba
Y las uñas se le enredaban en la arpillera
Y más malo se ponía
Y el tío lo colgó del techo de atrás
De ése que nos sentábamos abajo
A mirar la lluvia
Mientras ellos tomaban mate
Pero ese día no llovía
Y el Roco iba a seguir el reloj de las tacuaras
Pero más tarde
Porque ahora ladraba
Loco de malo
Con todo el lío del gato y las gallinas
Y el tío agarró los guantes
Era alambrador el tío Cacho
Y tenía guantes de cuero basto
Sin curar casi
Porque los alambres se te clavan
Y te arañan
Y cualquier guante no sirve
No señor
No sirve
Y el tío se puso los guantes de trabajar
Y lo agarró al gato
Y me dice
Julito traiga la nasta
Porque te trataba de usté el tío Cacho
Y no avisaba
El tío Cacho te daba nomás
Y yo pensé que le iba a tocar fuego
Y me pareció medio mucho
Apure mijo
Porque el gato se retorcía
Y arañaba para todos lados
Pero los guantes aguantaban los alambres
Mire si no iban a aguantar un gato
Y le di la nasta al tío
Y él le abrió la boca
Y le fue echando
Paaah
Si se movía antes
Ahora era una locura
Pero el tío lo agarró más fuerte
Y no digo un litro
Pero medio le hizo tomar
Y agarró y lo soltó
¡Y cómo salió ese gato!
Pasó al lado del Roco
Que cuando quiso largarle el tarascón
El gato ya había pasado
Como dos, tres veces
Subió en la parra
Y bajó de un salto
Que a un cristiano capaz de romperle una pierna
Romperle algo
Y de repente hizo
Fffssshhhhhh
Y se quería arañar la panza
Y seguía corriendo
Y en una agarró y paró
Y las chicharras se callaron
Y las gallinas se callaron
Y el gallo canarito no cantó
Y el Roco quedó callado
Y el sol caía igual de fuerte
Y yo le digo al tío
¿Murió el gato, tío Cacho?
No mijo
Nomás se le acabó la nasta

Pensar en ti

La roca sólida, el refugio
Allí donde todo era inseguro
Pensar en ti me elevaba
Sobre los sargazos de un mar profundo

Una pequeña isla distinta
Oasis en la marea impersonal
Pensar en ti hacía diáfana
La bruma que nubla el espíritu

Cuando las negras nubes
Cubrían el cielo del alma
Pensar en ti ponía colores
En la paleta con que pintar mi vida

Historias largas de contar

Los momentos felices se cuentan rápido; es con las lágrimas que llegan las historias que consumen ríos de tinta. Creo que aquella fue mi última sonrisa en mucho tiempo.