Anadiplosis circular

Silencio que reina en mis pasos
Que avanzan dubitativos
Como envueltos en densa niebla

Niebla que tu voz disipa
Con la diáfana calidez
De las mañanas de primavera

Primavera de mi vida
Fue encontrarte en la desazón
De la que me salvó tu alegría

Alegría en la que creo
Sí, ahora creo en ella
Pues me enseñaste a confiar

Confiar en ti, en mí
Y en esa unión, la nuestra
Que nos hizo invencibles

Invencibles frente a todos
Invencibles, ante todo
Salvo el silencio

Depresión

Y estás allí, en tu isla,
en tu rincón del universo.
Mientras ellos,
envueltos en sus mundos brumosos,
caminan, ajenos a la marea,
que sube a tu alrededor…

Caos

El caos de tus cabellos que
Como cascada se derrama en tu espalda.

El caos de las sábanas
Luego de una larga noche de suspiros

Ese caos de imágenes
Que despierta el aroma de tu almohada

El universo, caos
En lo profundo de tus ojos desatados

Caos y estructura
Coherencia y locura

Y, sin embargo, sin embargo
En ese caos habita mi cordura

Todo

Quiero vivir a tu lado
respirar tu aire
beber tu agua
y soñar tus sueños

quiero darte la mano
caminar juntos
acariciar vientos
y compartir atardeceres

quiero mirar la lluvia
oler el pasto
y sembrar futuros

quiero que seas mi ayer
mi hoy
y mi mañana

quiero que seas todo
quiero que sigas siendo
todo
todo
todo

Tarde

Y me acosté bajo nuestro árbol,
el tiempo pasó.
Y las nubes,
de un lado al otro.
Y un insecto,
zumbido lánguido.
Y atisbos de un aroma,
olvidado hace mucho.
Y un motor,
a lo lejos, impreciso.
Y una hormiga,
sobre la mano que apoyaba en mi pecho.
Y pasaron otras nubes,
altas, dispersas.
Y se acercó la noche,
porque la tarde pasó.
Pero el dolor no.
El dolor no pasó…

Pensar en ti

La roca sólida, el refugio
Allí donde todo era inseguro
Pensar en ti me elevaba
Sobre los sargazos de un mar profundo

Una pequeña isla distinta
Oasis en la marea impersonal
Pensar en ti hacía diáfana
La bruma que nubla el espíritu

Cuando las negras nubes
Cubrían el cielo del alma
Pensar en ti ponía colores
En la paleta con que pintar mi vida

Esencia

Cuando la pienso
Mi necesidad es tan grande
Y su impronta tan fuerte
Que cada soplo de brisa
Tiene un atisbo de su esencia

Alejandrino mitológico

Y dijo el rengo al magnífico Dios
Qué quiere el señor, del Olimpo el rey

Escucha Vulcano, pues un secreto es
Que no sepa Hera, mi implacable juez

Rápido herrero, la pasión me mata
Un collar deseo, de cuentas de nácar

Que pinte su busto, de tentación atroz
En labios de ardor, dientes de carey

Una bella ninfa, rendido a sus pies
De Venus su monte, prohibida palidez

Romperé el yugo, de hilos de plata
Por yacer con ella, en dulce batalla

Ruinas sacras

Ecos de vacuas oraciones
Que no alcanzaron el cielo
Y murieron olvidadas,
Atrapadas en telarañas.

El viento, amo y señor
Sopla, susurra lleno de secretos
Donde antes los tañidos
Llamaban a confesión.

Fantasmas de viejas devociones
Aferrados a la misma piedra
Que un día vio a miedos y dudas
Convertirse en miedos y certezas.

El pasto se hiergue, soberano
Donde antes siervos postrados
Imploraban al señor de las promesas
Alivio en un mundo de mentiras.

Ausencia

Hoy me sentí solo.
Sentí tu ausencia.
La lejanía.
Hay veces que te sé.
Sobre la distancia y el silencio.
Te sé conmigo.
Siento tu presencia.
Pero hoy no.
Hoy estabas lejos.
Hoy sentí frío.