Desayuno a la cama

Estiró la mano sin despertar del todo pero no lo encontró. Abrió los ojos y pestañó mientras se acostumbraban al sol de la mañana.
El vestido blanco se había caído de la silla; se levantó a recogerlo y sobre la mesita junto a la ventana vio la rosa pálida que había separado antes de tirar el ramo.
Escuchó cómo se abría la ducha y decidió levantarse tarde su primer día de casada; volvió a la cama.
Huele tan bien, pensó antes de dormirse con una sonrisa.
Él la encontró sobre su lado de la cama.