Donde habita el olvido

(Homenaje a Gustavo Adolfo Bécquer)

¿Y cuál será, entonces,
la suerte que me aguarde
cuando la distancia, el tiempo,
o el amargo destino (¿quién sino?)
tras cruel desahucio, me exilien,
allí,
donde habita el olvido?

¿Qué habré de hacer,
paradoja sardónica,
si me encuentro solo,
mudo y sordo,
en un mundo sin silencios?

¿Será mi morada, vecina
del polvo, que intruso, polizón,
cabalga el rayo de sol
que se cuela entre descascaradas
rendijas?

La condena
al baúl de los recuerdos.
Al rincón
de la desesperanza y el sepia,
de secas telarañas
y de besos resecos.

Al olvido,
al cruel olvido
que habita
donde los relojes,
ya sin esperanzas,
se detienen…