Pocos pesos de propina

Poco tiempo.
El taxi en la esquina.
Corro, no quiero perderlo.
Nadie dentro.
Nadie a la vista.
Mucho tránsito.
Taxis llenos.
El chofer sale del kiosco.
Sí, está libre.
La puerta trancada.
Da la vuelta despacio.
Renguea.
Apenas.
Se acomoda.
Demora demasiado.
No abre.
Pone algo junto a la radio.
Se estira y saca el seguro.
Agraciada y Bulevard
Un semáforo.
Otro.
Tres seguidos.
Maneja despacio.
Le pido que se apure.
Después que choqué, no corro más.
¿Te bajás y esperas otro?
No respondo.
Antes tampoco jugaba.
Señala.
Un número de lotería.
Junto a la Radio.
Sí ganas, es pa lío.
Mucho problema.
A mi dejame así.
Pero mi mujer dice que juegue.
Ponete el cinto.
Mucho milico, y la multa la pago yo.
Mirá esas minas.
Se les ve todo.
Liceales, tiene razón, polleras muy cortas.
Putas de chicas.
Todas putas.
Pasamos frente a una iglesia.
Se persigna.
Todas putas, repite.
¿Podemos ir más rápido?
No responde.
No acelera.
Hace calor.
Voy a llegar tarde.
Más semáforos.
Tiene que frenar de golpe.
Un ómnibus pasa cerca.
Muy cerca.
Se para en la bocina.
Están de vivos, estos.
Ahora acelera, enojado.
Llego justo a tiempo.
¿No tenés más chico?
Voy a buscar.
Se baja.
Esperame acá
Demora.
Lo veo conversar.
Una cinta roja en el retrovisor.
Olor a tránsito.
A tabaco viejo.
Sigue hablando.
Se ríe.
El billete de lotería.
Lo guardo.
Cruza despacio.
Me da el cambio.
Le dejo propina.
Poca.
Menea la cabeza.
Bajo.
Doblo la esquina.
Miro.
Va lejos.
Llego dos minutos tarde.
Me dicen que espere.
Miro el billete.
Lindo número.
Se sorteó a la tarde.
No saqué.